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LA SANTIDAD DE EVA DUARTE DE PERON
 
 
MOTIVOS PARA LA BEATIFICACION Y CANONIZACION
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SANTIDAD DE EVA PERÓN

La Santidad es el grado máximo al que puede y debe aspirar un cristiano; es la invitación del mismo Jesucristo “sean Santos, como lo es su Padre del cielo” ;recibir el culto de “dulía”. La obra más completa que se registra al respecto es la Biblioteca Sanctorum, que en 1989 abarcaba mas de 10.000 Santos de los cuales solo 400 habían sido canonizados por los Papas romanos.
En la historia del Catolicismo (no exclusivo “romano”) y hasta el gran cisma del siglo XI, cuando el Papado se confundió en una extraña mezcla de política y religión, los Obispos, tan sucesores de los Apóstoles como “el Papa de Roma” canonizaban en su propia diócesis sus Santos.
Así tenemos los mártires (del griego “martyr”, testigo) que derramaron su sangre por dar testimonio de su fe y amor a Jesucristo que en los primeros siglos todos fueron proclamados Santos, sin la intervención de la tiranía y el despotismo de los Papas romanos (San Esteban, San Expedito y hasta el Seráfico San Francisco de Asís, “no mártir”, pero sin proceso, es aclamado Santo, y confirmado luego por la Iglesia; incluso el martirio de San Esteban, está relatado en el nuevo Testamento “Hech. 6-7”).
Los Santos no mártires, son comúnmente llamados “confesores” por consagrar y confesar su vida al Señor.
Los Santos, desde siempre se distinguieron no solo por su vida sino también por su relación “taumatúrgica” (poder de obrar milagros) en favor de quienes los invocan.
El principal lugar de culto a los Santos, era su tumba alrededor de la cual se celebraba el Santo Sacrificio y también se convertía en lugar de veneración.
Solo en el siglo XVII, se estableció un santoral universal.
Del siglo V al X, los Obispos diocesanos, sin la intervención del Papa romano, legislaron y regularon la canonización de los Santos.
Presentadas las solicitudes al Obispo local este ordenaba exhumar el cadáver del candidato y trasladarlo a un lugar de pública veneración: este acto venía a ser la canonización oficial.
Recién el siglo X se dio el primer Santo (San Udalrrico) canonizado por un Papa romano.
Así las cosas, bien podemos acertar al decir que en el contexto de una Iglesia Católica Apostólica Nacional se consideren sus propios Santos y Santas.
Tal es el caso de la ICAB (Iglesia Católica Apostólica Brasilera) que en 1970, nueve años después de la muerte de su fundador el Obispo Carlos Duarte Costa, el Magno Concilio de Obispos Nacionales examinara su vida y virtudes elevándolo a la honra de los altares con el título de “San Carlos del Brasil”.
Eva Perón significa no solo en el contexto político y social una figura preclara, luminosa, convincente sino en el aspecto del ejercicio de la caridad para con los más pobres y desposeídos; les organizó una realidad concreta, útil, llena de generosidad y esperanza basada en el amor cristiano, que apunta no solo al beneficio momentáneo, sino en la continuidad de la obra humanitaria y la realización personal con la fundación de establecimientos que perpetuaban su cometido: sacar a los niños de la ignorancia y de la indigencia.
Niños, obreros, enfermos, ancianos; todos pedían a Eva Perón su ayuda, pero por sobre todo percibían la luz de una nueva esperanza de un mañana mejor.
Su vida llena de fe en el Señor y de una energía increíble, no fue sino una ofrenda a los más olvidados de su pueblo.
Siempre tuvo sus enemigos, detractores y otros a los que enfrentó no con su odio, sino con la triste realidad de su pueblo: la opulencia de muchos de sus adversarios, empeñados en apoyarse en la fe institucional de una Iglesia que entendía la caridad entre pieles y joyas.
Eva Perón, notificada de su doloroso e irreversible cáncer, que la llevó luego a la tumba, no renegó de Dios, ni de su fe en El, ni abandonó su obra: cumplió, como siempre, con sus tareas solidarias dando ejemplo hasta su última hora de abnegación por los postergados de su país para poder hacer realidad la teoría de la ayuda a los pobres, y enfermos, transformándolo en praxis
Desde su lecho de muerte ofrece su vida por su causa: Dios y su pueblo.
El Sacerdote católico romano, “severamente cuestionado” Padre Hernán Benítez, ex jesuita, participa de esta hora suprema de Eva, la confiesa, le da el santo Viático, le administra la Extremaunción: ella acepta, contrariamente a su espíritu volcánico e inquieto, el dolor, la enfermedad y la muerte.
Respondió una vez a su hermano Juan cuando le inquirió ¿donde estaba Dios? ella le reconvino diciéndole ” cállate, Dios sabe lo que hace”.
Rezaba el rosario; habitualmente lo hacía. Entrega su alma al Señor en medio de la oración y el llanto de su pueblo que la aclama como “Santa Evita”
Cabe recordar que una comisión intenta abrir un proceso en la Iglesia Católica Apostólica Romana para llevar un petitorio al Papa Romano Pío XII, para su canonización que no habrá de prosperar por la inicua desidia de la ICAR para con la obra de Eva Perón.
Es justo pues, desde la fe, ella que es nuestra y tanto hizo en pro de su pueblo animada por la fe, tenga de parte de esta Iglesia Nacional la más alta honra: la canonización con título de “SANTA EVITA de los humildes”.
Con fecha litúrgica de 26 de julio, que recuerde su paso a la Gloria con Misa y Oficio (Liturgia de las horas) propios.
Una comisión de Liturgia nombrada por el Señor Obispo y versada en el tema, preparará el texto de la Santa Misa y los elementos de la Liturgia de las Horas.
La Cancillería Diocesana abrió un proceso “ad-hoc” para la proclama de la beatificación y posterior SANTIFICACION




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